Atractivo artístico y gran historia simbólica: tatuajes de hiedras

Atractivo artístico y gran historia simbólica: tatuajes de hiedras 1

Los motivos de tatuajes constituidos por vides, viñas, parras y hiedras han sido considerablemente utilizados como complementos en todo tipo de composiciones florales y vegetales, entrelazadas con otros diseños de plantas y flores. Dada su forma, este tipo de diseños ha sido siempre muy conocido entre los tatuadores por ser un buen recurso para cubrir amplias zonas de piel y a veces tapar tatuajes anteriores (cover-up). Su capacidad plástica de enrollarse y retorcerse brinda muchos recursos artísticos para combinarla con otros motivos e integrarla de forma armoniosa al cuerpo.

Del mismo modo que el agua, el humo y las llamas, las hojas y zarcillos de la vid conceden una asombrosa libertad tanto al artista como al cliente para integrar diversas imágenes en el tatuaje y realzar la estética de las líneas naturales del cuerpo.

Además de su atractivo artístico natural, la vid y la hiedra poseen una gran historia simbólica, lo que las convierte en un motivo muy interesante.

Dionisio (Dios romano del vino) llevaba una corona de hiedra como símbolo de la inmortalidad. De la misma manera, el Dios Osiris en el antiguo Egipto siempre se representaba llevando una vara o bastón entrelazado con hiedra.

Cuenta la leyenda que Baco, para poder escapar de sus enemigos cruzó el río Éufrates sobre un puente tejido con hiedra y vid. En otro mito clásico, perseguido por los piratas en el mar, consigue escapar cuando los aparejos del barco enemigo son bloqueados por una hiedra que crece misteriosamente.

En la antigua Irlanda, los celtas consideraban a la hiedra como un representante de la determinación, la muerte y el crecimiento espiritual. Cuando aparece creciendo en espiral en torno al tronco de un árbol, simboliza el renacimiento, la alegría y el regocijo. El poder de la hiedra es tal que al abrazar con fuerza puede doblegar, e incluso matar, al  más poderoso de los árboles.

Como una planta perenne, se convirtió en un símbolo de vida eterna.

Los artistas cristianos también utilizaron profusamente la hiedra y la parra en sus obras, viendo en ella un signo de crecimiento espiritual y resurrección. Se trataba de la ascensión del espíritu a la Divinidad. El acebo y la hiedra se transformaron en símbolos inseparables de la Navidad, y sus relaciones con su pasado pagano fueron olvidadas.

También los amantes utilizaban la hiedra como símbolo de la fidelidad conyugal. Las novias llevaban en su boda ramos de hiedra, al mismo tiempo que las mujeres la empleaban como amuleto de fertilidad y buena suerte. Esta asociación con la fertilidad quizás se deba la capacidad de la hiedra para multiplicarse y sobrevivir en las más duras condiciones, incluso en la oscuridad.

En la época victoriana, la hiedra fue un símbolo de amor y la amistad en el matrimonio.

En Inglaterra, la hiedra es una conocida planta de Navidad que simboliza buena suerte y alegría. Si crece sobre la pared del hogar se cree que la vida y los bienes estarán más seguros y mejor protegidos.

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Acerca de Graciana Borgarello

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